miércoles, 25 de febrero de 2015

El respeto al derecho ajeno es la paz



‘El respeto al derecho ajeno es la paz’: Enrique Lau Cortés 

En su manifiesto, del 15 de julio de 1867, a su regreso triunfal tras derrotar al segundo imperio mexicano de Maximiliano I, Benito Juárez dio origen a la frase que sirve como título de este artículo, basada en el respeto a los demás. Lo hizo con la profunda convicción de que, en democracia, mis derechos terminan donde comienzan los de mi vecino. Esto ha servido de marco de referencia a la relación entre las naciones y las personas.

Al parecer, hemos olvidado resolver las diferencias por la vía pacífica, recurriendo con frecuencia a los famosos “cierres de calles”, lo que obliga al Gobierno a ser reactivo, porque son los grupos de presión los que imponen la agenda nacional. Lo grave es que aunque la protesta sea legítima, si perjudica a terceros, lejos de lograr el efecto deseado, genera el repudio de los trabajadores que no llegan a sus sitios de labores, de los estudiantes que faltan a clases, de los pacientes que pierden citas, de los transportistas que dejan de ganar dinero en esa y otras vueltas, y de los turistas que pierden la oportunidad de conocer el país. En resumen, estas medidas afectan al pueblo.

Sin embargo, se impide el libre tránsito para reclamar por la falta de viviendas o exigir la entrega de títulos de propiedad luego de invadir terrenos privados o municipales. Distintos grupos sociales cierran las vías en reclamo de empleos o por disputas entre ellos; los jubilados incurren en esta práctica para que les aumenten sus pensiones; los pacientes por falta de medicamentos o retraso en sus cirugías; los usuarios del transporte por el mal servicio; los conductores de los llamados busitos piratas, en demanda de certificados de operación, y los conductores del Metro Bus por inconformidad con la empresa.

El colmo fue el de un grupo de transportistas que amenazó con cerrar las vías, porque no quiere que los agentes de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre les impongan infracciones. Parece que la moda es impedir el libre tránsito sin importar a quién se afecte. Si no le ponemos un alto a esta situación, podemos contagiar a otros y caer en una anarquía.

¿Qué ha sucedido en la Universidad de Panamá con los cierres de calles? La rectoría optó por la gestión de puertas abiertas. Atendió las demandas mediante el diálogo y los consensos, a lo que se suma la evolución positiva de los estudiantes, que substituyeron los argumentos por las piedras y la violencia, sin claudicar en su derecho a protestar, y concentraron su atención y energía en el estudio para forjar su futuro y la patria que todos queremos.

La Constitución Política de Panamá, de 1972, ajustada a los actos reformatorios, en su título III, referente a los deberes y derechos individuales y sociales, en su artículo 27 establece: “Toda persona puede transitar libremente por el territorio nacional sin más que las limitaciones que le impongan las leyes o el reglamento de tránsito”.

Este último aprobado mediante Decreto Ejecutivo No. 640 del 27 de diciembre de 2006, que en su artículo 161, literal N, prohíbe obstaculizar, impedir o dificultar la circulación en la vía publica bajo cualquier circunstancia. La norma existe, sin embargo, la inobservancia de la ley, al no acarrear consecuencia, la convierte en letra muerta. Por ello, creo que debemos construir políticas públicas que mejoren la educación de los niños, fortaleciendo los valores que tenemos como Nación. Esto debe ir unido a una gestión pública eficiente y eficaz, capaz de llegar a consensos, antes de que la población obstaculice la vía pública, y así el pueblo se sienta atendido por sus gobernantes, sin que lo urgente impida que se haga lo importante.

Con la generación perdida, las autoridades competentes deben hacer que cumplan la ley y aplicar las sanciones correspondientes, cuando la violan. De tal suerte que sean conscientes de que cuando gritan: “¡hasta las últimas consecuencias!”, no es solo un grito amenazante de guerra, sino la expresión de quien debe afrontar a la justicia cuando irrespeta el derecho ajeno y altera la paz social.


lunes, 26 de enero de 2015

‘Benchmarking’ en educación'



Degustaba un delicioso dim sum, con mi amigo Anderson Gomes, un especialista en física, quien fue secretario de Educación del estado de Pernambuco, en Brasil, durante la administración del gobernador Eduardo Campos, y entre el ham pao, hakao y uno que otro shumai, no resistí la tentación de preguntarle qué había hecho para convertir a su Estado, en uno de los mejores en el ranking en educación básica y media en Brasil, después de ocupar los últimos lugares.

Lo primero que hicieron fue aumentar la permanencia de los niños en las escuelas con una sola jornada, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., pues hay evidencias de que más tiempo en las escuelas significa mejor desempeño académico. Al final del día, los niños regresaban a su casa a jugar y descansar. Para ello, tuvieron que construir instalaciones, mejorar las existentes dotándolas de comedores escolares para enseñarle a los niños a alimentarse, para combatir la desnutrición y la obesidad. Además, incorporaron la enseñanza de inglés, español y actividades extracurriculares como, deportes y música.

“Vísteme con calma que voy de Prisa”

Hacia un sistema único de salud

Si revisamos las propuestas de los aspirantes a la presidencia de la república en las últimas campañas electorales  en materia de salud,  observaremos  que todos  promueven la atención primaria, es decir prevenir enfermedades y promover estilos de vida saludable, tal como se estableció en la convención de Alma Ata en septiembre de 1978, donde los estados participantes entre ellos Panamá, se comprometieron a  impulsar un cambio de paradigma de la atención centrada en la enfermedad a la atención centrada en la salud,  por ser más eficiente y efectiva,  no obstante al llegar al  gobierno, las promesas se olvidan y  continúan dirigiendo la mayoría de los recursos a los hospitales y a la parte curativa,  al punto que los ciudadanos deben estar enfermos para ser tocados por el sistema, llegando algunos  a pensar que si no cambiamos de rumbo, en Panamá en lugar de llamar al “Ministerio de salud” se debe conocer como “Ministerio de enfermedad”.

Esta deficiencia estructural trajo como consecuencia la construcción de  gran cantidad de hospitales, incluyendo a la ciudad hospitalaria que de acuerdo a declaraciones de las actuales autoridades tiene problemas de ubicación, acceso, equipamiento, financiamiento y recursos humanos, lo que refleja falta de planificación que podría terminar en un proyecto inconcluso,  lo que contrasta con aquellos que opinan que todo está bien, por lo que se impone un tercero dirimente que le informe a la sociedad la realidad,  ya que se comienzan a escuchar rumores  que podríamos estar frente a un proyecto fallido y eso es muy grave para el país.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Planeación Estratégica, Presupuesto y Gestión por Resultados

MODULO III-7: Presupuesto

martes, 14 de octubre de 2014